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De lo lícito a lo legal

       The facto y de yure o de lo lícito a lo legal

Este artículo de Marcelino Camacho en el Boletín de Información Laboral refleja los cambios que las innovaciones tecnológicas introducen en la lucha sindical. En aquellos años sesenta la industria se automatiza, los monopolios se internacionalizan… el capital entonces como hoy necesita, para mantener y aumentar sus beneficios, salarios más bajos y mercados más amplios. Cuando el capital no puede conseguir esos objetivos se salta las legalidades mediante represión a los trabajadores, dictaduras y guerras que controlen mercados. Así lo demuestra la historia y así hoy lo contemplamos de nuevo con el ascenso del fascismo en todo el mundo. En este artículo podemos ver la descripción de la situacion en España en 1966, bajo la dictadura.

«Con agrado, aunque con temor, escribo estas cuartillas” -comienza Marcelino.

          

“Con agrado, porque tratándose del Director y Redactores del BOLETÍN DE INFORMACIÓN DE LEGISLACIÓN LABORAL, especialmente de Don José Jiménez de Parga y de Doña María Luisa Suárez, que tan agudo sentido social han demostrado a través de la ayuda jurídica que nos han prestado y nos siguen prestando, es una obligación, además de un placer, el colaborar en su BOLETÍN.

Con temor porque me veo obligado a realizar ciertas incursiones en un tema que no me es familiar -dado el carácter jurídico de la publicación-.

La Ciencia, la Técnica, de nuestra época nos sorprenden cada día con nuevos descubrimientos, con nuevas máquinas. Para incorporar al proceso de producción, a la vida, estas invenciones, ya no bastan las empresas familiares, ni siquiera las grandes compañías; sus recursos son insuficientes. Ahora una nueva dimensión, la gran concentración industrial, a escala nacional o internacional es imprescindible.

Son miles de millones de pesetas los que entran en juego, en cada uno de estos “Complejos industriales”, cuyos medios de financiación sólo están al alcance de los grandes Bancos o del Estado.

En unas condiciones históricas determinadas, en nuestro país, esta evolución acelerada de la Ciencia y de la Técnica, han conducido en los últimos años al reforzamiento de las estructuras monopolísticas del capitalismo español, a la dominación de un grupo reducido de familias oligárquicas (en relación estrecha con las finanzas internacionales) que como señalara el profesor Velarde en estudio efectuado en 1956 (que conserva todo su valor) CONTROLABAN a través de 6 grandes Bancos, 125 consejeros y 942 empresas importantes, valores que ascendían a 125 mil millones de pesetas.

Esta concentración gigantesca ha agudizado las contradicciones inherentes a toda sociedad dividida en clases; no las ha suprimido, ni podía suprimirlas como algunos pretendían.

Es verdad que para llegar a esta concentración fabulosa de riquezas en tan pocas manos, esta Oligarquía ha necesitado gozar de libertad absoluta, para crear estructuras a su medida y al mismo tiempo a través de su dominación ilimitada, privar a los trabajadores y a otras capas de la Sociedad, de todas las posibilidades de defenderse, por medio de un sindicalismo independiente, democrático y representativo, que dispusiera del derecho de huelga.

Pero también es verdad, que las contradicciones que engendra una Sociedad que alberga en su seno, como un todo indivisible, unas oligarquías todopoderosas y unos trabajadores indefensos, no podía por menos que generar una serie de fricciones, que son delicadas ya hoy y que pueden ser explosivas mañana si no se les abre un cauce adecuado.

Estos días la prensa nos habla con cierta amplitud, de huelgas, plantes, presiones, etc.; en una palabra, de resistencia de los trabajadores a aceptar la dominación de la Oligarquía, sin defenderse por su parte.

En “MAS”, órgano de las Hermandades del Trabajo, el Conciliario Nacional de estos dice: “Hay organizadas ciertas COMISIONES profesionales, al margen de los Sindicatos Oficiales, pero con su conocimiento y anuencia. En ellas se revisan Convenios y se hace presión a favor de determinadas reivindicaciones laborales”. Y después de indicar que… “no podemos ignorar esta coyuntura”, señala que… “Lo que no podemos menos de lamentar es que faltan lideres -se refiere a las Hermandades-capacitados para encabezar estos movimientos temporales-.

“YA” del 22-4-66, da estado público a unas reuniones y acuerdos entre los Sindicatos Oficiales y algunos militantes de la C.N.T., y (aunque la dirección de esta antigua organización sindical haya desmentido a estos últimos) no es menos cierto que las reuniones se han celebrado.

La “VOZ SOCIAL”, en su número del 16-4-66, ataca un sindicalismo cristiano al margen de la Organización Sindical y aunque le califique de “amarillo”, de hecho reconoce su existencia.

Discrepar de unos u otros, no coincidir con Don Abundio, en lo que a la “anuencia sindical hacia las Comisiones Obreras” se refiere o reconocer lo que el Licenciado en Derecho Sr. Esteban indica en el primer nº de este Boletín al referirse a la importancia de la sentencia del Tribunal de Orden Publico, sobre la Comisión obrera de despedidos de Asturias, al escribir “Como hemos visto la importancia de esta sentencia es enorme, ya que viene a incidir en el problema jurídico de la representación no contenciosa, dando estado legal a las Comisiones elegidas por los trabajadores etc., etc.” repito, discrepar de unos o reconocer lo de otros, no es suficiente.

Decenas de miembros de las Comisiones, miles de enlaces y jurados honestos, son perseguidos por los patronos, algunos son juzgados por los tribunales; se nos impide continuar las reuniones en el Centro Social Manuel Mateo, o en el Círculo José Antonio, en el Círculo Marzo, al igual que en algunos Centros más o menos para-sindicales de la Iglesia.

Parece ser que ciertos “Ultras”, incapaces de comprender los cambios que se están desarrollando ante sus ojos, prefieren comprometer el futuro de convivencia, manteniéndose en un inmovilismo desfasado ante este dinamismo laboral de que más arriba hablo al citar la prensa.

 Ahora bien a pesar de todo, “DE FACTO” vivimos una situación socio-económica especial, caracterizada por la dominación de la oligarquía de un lado y la resistencia de los trabajadores a las estructuras sindicales, con sus acciones reivindicativas unidas a través de las Comisiones por otro, se está llegando a una etapa que necesita un reconocimiento de JURE, de esta realidad.

LA DE LA EXISTENCIA DE UNA OPOSICIÓN A UNAS ESTRUCTURAS SINDICALES INEFICACES; INEFICACIA QUE ELLAS MISMAS RECONOCEN, DE HECHO, A TRAVÉS DE SUS CONVERSACIONES CON ALGUNOS CENETISTAS Y QUE LOS TRABAJADORES ATESTIGUAN CON SUS HUELGAS AL MARGEN DE LA ORGANIZACIÓN SINDICAL O CON SUS ESCRITOS FIRMADOS. 

Sin duda hay que evitar la atomización sindical, no olvidar que la UNIDAD de los trabajadores en la LIBERTAD y el respeto a las tendencias y derechos sindicales, son las bases de las que no se puede prescindir si queremos defender eficazmente nuestros intereses, frente a los monopolios apátridas.

El “agiornamiento” y el dialogo están al orden del día; el inmovilismo, el espíritu de “BUNKER”, no se corresponden a nuestros días.

La acción reivindicativa, la dinámica del mundo del trabajo, su toma de conciencia y su sentido de responsabilidad, abren nuevas perspectivas al desarrollo pacífico de nuestro futuro, si no se cierran los cauces.

LOS TRABAJADORES ESTAMOS MADUROS, PARA ACEPTAR TODA LA RESPONSABILIDAD QUE LAS ACONSEJABLES MUTACIONES, EXIJAN.

QUE OTRAS CAPAS DE LA SOCIEDAD Y ENTRE ELLAS LOS JURISTICAS NOS AYUDEN EN ESTA VIA PARA QUE LO LICITO PASE A SER LEGAL y lo que en cierta medida empieza a aceptarse de “FACTO” sea reconocido de “JURE”.

Madrid 24 de abril de 1966, Marcelino Camacho Abad.«

El BOLETÍN DE INFORMACIÓN DE LEGISLACIÓN LABORAL, fue editado en 1965, por el despacho de abogados de la Calle la Cruz, dirigido por María Luisa Suarez y José Jiménez de Parga, entre otros fundadores abogados, y fue impulsado por el Partido Comunista de España en la clandestinidad y Comisiones Obreras. Sólo pudieron editarse siete números y después fue cerrado por orden gubernativa. Se continuó editando en otros despachos servicios de Información laboral como en el caso del despacho laboralista de la calle Atocha. Su tarea era informar a la prensa de las actividades sindicales, lucha de convenios y los procedimientos judiciales.

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