El acoso del fascismo exige pasar a la ofensiva en la defensa de la democracia
Hace poco más de un año hablar de fascismo parecía una exageración, decíamos populismo de derechas.. . Trumpismo… hubo un tiempo que se decía “régimen anterior” y no ”dictadura”. ¡Que miedo llamar a las cosas por su nombre!

La capa invisible no oculta ya el fascismo. Recuerdo como la ultraderecha abandonó aquella violencia callejera, en la que pegarse con los grupos antifascistas les era todo un deporte de fin de semana. Luego pasaron a organizar grupos de ayuda a los españoles necesitados (extranjeros no), después de ese lavado de cara decidieron entrar en el Parlamento dentro de juego electoral.
El método fascista de alcanzar el poder ha usado muchas veces el Parlamento y, como los grupos terroristas, mantienen la parte armada siempre viva en la sombra. Cada día atacan un poco más los derechos cotidianos, como para que no contemos los muertos, como en las pelis.
EEUU, que siempre nos adelanta el futuro, nos enseña que el método Trump, no consiste solo en alcanzar el poder para los grandes monopolios sino en romper las estructuras democráticas. Los mismos que asaltaron el Congreso, con sus cuernos incluidos, son los que hoy con chapa de policía asesinan en las calles.
Supongo que no hace falta que recordemos los pasos de las juventudes hitlerianas hasta transformarse en SS como policía política. Y otro tanto en Musolini… La historia está para eso, para recuperarla.
Hoy los fascistas organizados en redes son el instrumento semiclandestino del fascismo mas violento. ¿Seguiremos parados hasta que nos saquen a palos de nuestras casas?
Los que vivimos en la clandestinidad luchando por la democracia conocemos muy bien esa circunstancia. Las balas silbaron a nuestras espaldas… cayeron muchos amigos… entraron en casa de madrugada… las torturas en la policía política… y ya en democracia las palizas de los de Cristo Rey y demás en los aledaños de Moncloa… (en cada ciudad tienen sus preferencias). Sabemos mucho de esto. Pero…llegó la hora.
Si la democracia tiene el poder debe ejercerlo contra el fascismo de los antidemócratas.
Al Gobierno hay que decirle que no es admisible la persecución de periodistas de la forma impune que hoy se produce. Para acabar con esos fascistas enemigos de la democracia es necesario al actuación policial. Hay que crear una sección policial de persecución del delito de terrorismo fascista, el de la calle y el de las redes. Al tiempo hay que crear una sección judicial para delitos de corte fascista contra la democracia.
El PP debiera saber (y lo sabe) que primero fueron a por los comunistas, después los socialistas, pero también mataron a demócratas de derechas… A por vosotros también irán: ver a muchos republicanos que apoyaron Trump que hoy ya no se sienten tan seguros; ver como VOX recoge vuestros votos sin mover un dedo. Así es el fascismo. El PP debe dar la espalda radicalmente al fascismo de VOX si quiere sobrevivir.
El fascismo se oculta en el anonimato de las redes y desde ahí dispara a muerte contra los demócratas. Si circular con el coche por las autopistas exige carnet de conducir, respetar el código de circulación, control policial, multas y demás, circular por las redes informáticas debiera exigir lo mismo. La mayoría de los delitos actuales se esconden tras el anonimato que facilitan las redes. No vendría mal un decreto en ese sentido.
Sepanlo bien los fascistas la democracia es un hecho irreversible. La democracia avanzará cada vez más en asegurar vida y derechos de los seres humanos.
Sepanlo bien empresarios y oligarcas capitalistas, que para la continuidad de su capitalismo los depredadores tienen que abandonar su dominio absoluto mediante los bancos que traginan la política tras las bambalinas. Eso de ir a Davos en sus aviones y helicópteros de terraza pues va a ser que no, esta tierra en que vivimos ya no lo soporta más.
Los fondos buitres dominados por el sistema bancario deben ceder el espacio social de la vivienda y pensar que ese derecho forma parte del futuro de forma irreversible si no quieren que este sistema haga implosión.
Los fondos de inversión sanitaria deben saber que la sanidad es y será ya espacio público para siempre y que es un sector donde ellos deben ser subsidiarios, marginales. No hay negocio posible para ellos en este sector. Si hubiera nuevas catástrofes sanitarias, que las habrá, el sistema podría derrumbarse y con el ello el mercado capitalista y la sociedad tal y como la conocemos hoy, hará implosión.
Los fondos de inversión que entraron con voracidad en el sector de las residencias de ancianos saben que ese sector deberá ser público o no será. ¿Es necesario una nueva pandemia para comprenderlo?
En la medida que la democracia sea más social y asegure la vida de los ciudadanos, el sector privado debe asumir que es inevitable dedicar mayores recursos públicos para sostener el mercado en los niveles actuales. No se puede eludir una dominante presencia pública en sectores como sanidad, vivienda, educación, protección social, también defensa, mal les pese… Si no se comprende que es inevitable, el sistema acabará en una crisis profunda tras la violencia fascista.
El PP de corta mirada solo ve Moncloa, Moncloa, Moncloa… pero de ese modo ha perdido su capacidad de prever un poco más allá y su futuro a medio plazo está en peligro.
Si el fascismo en España nos lleva al precipicio, España ya no será un buen negocio. Esta oligarquía financiera que parasita el fascismo debiera pensar que la destrucción de los mercados es su ruina.
Entre los trabajadores, este silencio que hoy vivimos recuerda la retirada del mar antes de un maremoto. Los derechos de hoy son fruto de muchas luchas. Si se pierden esos derechos, si volvemos a perder poder adquisitivo, los equilibrios actuales se romperán. Los mayores ya no podrán dar refugio a hijos y nietos en momentos de paro. Los que ahora tienen papeles perderán derechos y a buscar otro lugar, otro país. Los del trabajo en negro, se acabará el chollo, porque no hay dinero. Pasarán los años y tendrán pensiones de miseria. Adiós a mi pequeño negocio. Los sin papeles serán aun más esclavos, ya no habrá tomate, vendrán del Brasil, Argentina… pensarán en ir más al norte, al frio, pero ese norte no tendrá trabajo.
Entonces el sistema hará implosión. Hoy aun hay herencias que tapan algunos agujeros, pero mañana no, no habrá nada que heredar de ese ahorro de generaciones anteriores. Ese dinero habrá pasado a otras manos, de nuevo las tensiones crecerán. Demos poco más de 10 años a esta incertidumbre.
La calle será entonces el lugar donde dirimir las tensiones porque el Parlamento no las resolvió. Carlos Marx, abrirá la puerta y dirá: “Os lo dije”. El ordenador cuántico trabajará solo para él mismo pero no podrá llenar de mercancías los mercados.