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El FASCISMO, recámara del capital M.Camacho

El Fascismo en la recámara del capital 1

Apuntes sobre el movimiento obrero. Editorial Atrapasueños

Texto escrito por Marcelino Camacho Abad en la cárcel de Carabanchel en los años 70 y se utilizaba como un instrumento en la formación de presos políticos encarcelados por la dictadura de Franco en España. Este extracto cobra hoy actualidad ante el evidente resurgimiento del fascismo y su tolerancia y apoyo por los partidos de derechas y los empresarios. Es necesario, echar la vista atrás, a los momentos en los que los trabajadores se enfrentaron al fascismo. En esta serie recojo momentos claves descritos en la Historia del movimiento obrero analizadas en «Apuntes sobre el movimiento obrero» por Marelino Camacho.

“Bajo el sistema capitalista, la denominación estatal de la burguesía se presenta con dos formas esenciales: La democracia burguesa y el fascismo. Es conveniente tener en cuenta, a pesar de lo anterior, que en la práctica se encuentran formas del Estado capitalista en las que la democracia burguesa se realiza combinando elementos de las dos formas de dominación estatal burguesa que consideramos esenciales.” Pág. 310

«Podemos deducir: 1°. Que la conquista y la conserva­ción de esas libertades exige un combate permanente de la clase obrera; 2°. Que la democracia real y no solo formal exige una intervención de las masas populares…  Es verdad que las libertades bajo el régimen de la democracia burguesa, como demuestra claramente la Historia de España, tienen un carácter precario y formal, lo que significa que ellas no son nunca adquiridas definitivamente y que tampoco son totalmente efectivas… Nuestro capitalismo monopolista de Estado se traduce en lo político en potentes tendencias a negar –o destruir en los países que existe– la democracia burguesa. Por estas razones, entre otras, el régi­men de democracia burguesa resulta insoportable para el Estado de los monopolios, para el capitalismo monopolista de Estado.»

«El fascismo bajo sus diferentes denominaciones no es más que una forma de la dominación estatal de la burguesía…  Mientras que, bajo el régimen de la democracia, la dominación de los capitalistas es disimulada, con el fascismo esta dominación se ejerce de una manera abierta y brutal.«

«El recurso a la violencia, bajo las formas de represión y de terror policiaco, son el principal medio del Gobierno. Las libertades sindi­cales y democráticas bajo esta forma de dominación estatal burguesa son suprimidas. El poder está fuertemente centralizado en las manos de un pequeño grupo de hombres que representan intereses del gran capital.»

«El fascismo procede sistemáticamente a la destrucción de las organizaciones y partidos obreros, incluso de aquellos que no se pro­ponen la supresión del capitalismo, sino simplemente ideales sociales progresivos y democráticos. Las formaciones políticas, económicas y filosóficas clásicas de la burguesía no monopolista y de las clases me­dias son puestas fuera de la ley. Los sindicatos de clase son suprimidos. El derecho de huelga es abolido. El estado fascista pone en tensión todos sus medios para tratar de ahogar la lucha de clases, aunque no lo consiga. Como la supresión de los derechos democráticos no es su­ficiente para conseguir esos fines, el fascismo crea organizaciones de encuadramiento de la clase obrera y la juventud destinadas a matar el espíritu de clase.»

«Creo que no vale la pena extenderse demasiado en algo que co­nocemos detenidamente. Y, para terminar, espero que perdonéis mi incursión en el terreno Estado. Resumiendo este problema, no solo la forma de democracia es de las dos formas de dominación estatal burguesa la que mejor conviene a los intereses inmediatos de la clase obrera, sino que es además la que mejor permite movilizar y organi­zar todas las energías de los trabajadores en la lucha para suprimir la explotación del hombre por el hombre, en la lucha por el socialismo.»

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