La Rasa tuvo escuela porque la compañía azucarera la construyó para sus trabajadores. Amablemente aceptó que los hijos de campesinos de la zona y ferroviarios pudieran asistir a las clases que daba un cura, don Feliciano Oliva Bocos, que a su vez era administrativo en la finca.

Marcelino Camacho acudió a esta escuela hasta que un día el cura le dijo que ya nada más podía enseñarle y le recomendó hacerse sacerdote en el seminario de El Burgo, a lo que él y su padre Gabino respetuosamente se negaron. Hacía ya unos años que Marcelino daba clases a los más pequeños. Otros niños ya trabajaban en el campo, pero Marcelino comenzó a prepararse para ser factor o telegrafista en las oficinas de la estación de tren.

Allí conoció a los ferroviarios que influyeron decisivamente en su formacion ideológica. Entonces las tendencias de la izquierda iban desde el socialismo al anarquismo. El partido comunista era muy minoritario. Los ferroviarios eran los que proporcionaban libros y revistas de actualidad, que llegaban en los trenes correos todos los días.

Si hoy se visita La Rasa, se puede ver el edificio de la escuela, que ha sido rehabilitado por la compañía agrícola NUFRI que es una de las primeras explotaciones de Europa, especializada en manzana y uva (DO Ribera del Duero). Si queréis más información podéis escribirnos a través de CONTACTA.
