Marcelino estuvo en la cárcel de Soria desde el 19 de nviembre de 1968 a 17 de enero de 1969 que retorno a la de Carabanchel. En sus memorias «Confieso que he luchado», Marcelino describe así aquella cárcel.
«Las condiciones en la prisión de Soria eran difíciles. En nuestras celdas con frecuencia estábamos a dos y tres grados bajo cero. Sólo había agua caliente dos veces por semana, y yo me duchaba todos los días con agua fría, y haciendo antes como era habitual un poco de gimnasia. Las cartas comenzaron a llegar más regularmente aunque sólo podíamos escribir un folio y medio. Si las famosas 18 pesetas que la administración destinaba para la alimentación de cada preso eran insuficiente en prisiones como Carabanchel que reunía a miles de presos, en un penal como Soria, con escasos sesenta presos, suponía un presupuesto diario para todos que no alcanzaba las 1.500 pesetas. Con eso poco se podía hacer pero como éramos nosotros mismos los que cocinábamos le añadíamos 20 pesetas diarias cada uno y al menos así lográbamos tener una comida aunque escasa al menos bien condimentada. A eso le sumábamos los paquetes que mandaba la familia que eran más escasos porque no había nadie que residiera en Soria y tenían que desplazarse muchos kilómetros.»
«Pese a la escasez de los medios económicos, el trato que allí se daba a los presos políticos, prácticamente todos los que había en el penal, era bastante mejor que en Carabanchel. Teníamos una buena biblioteca propia y se nos daban más facilidades, siempre dentro del reglamento.»
«He conocido a directores de prisión de todo tipo. El de Soria, Sr. Menéndez, fue una gran persona y se portó bien con nosotros, incluso en un momento difícil durante la huelga de hambre. Al final tuvo que pedir la excedencia del Cuerpo de Prisiones porque por su posición humana le hacían la vida imposible y le degradaron, mandándole de Subdirector creo que a Palencia. Ahora está, al parecer, de Subdirector de una caja agrícola.»
El 21 de dciembre de 1968 iniciaron una huelga de hambre por el Estatuto del Preso Político Social, además de las reivindicaciones de aumento de la asignación alimenticia (18 pesetas) y la reunificación en una sola galería de todos los presos políticos. La huelga no fue seguida por todos los presos politicos. Dos presos tuvieron que ser hospitalizados.
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