Hace 50 años Coordinación Democrática se enfrentó al Gobierno de Arias Navarro que cayó en junio de 1976. En aquel periodo la calle estaba gobernada por Manuel Fraga Iribarne, fundador de Alianza Popular y luego de actual Partido Popular. En el ministerio de Relaciones Sindicales estaba Rodolfo Martin Villa (que a punto estuvo de reeditar la versión del sindicato vertical del franquismo). Ambos dos ministros franquistas de siempre y luego “demócratas de toda la vida” que como crisálidas se transformaron.
Pero los hechos afirman que en 1976 ambos metieron de nuevo en prisión a Marcelino Camacho. ¿Por qué? La respuesta es sencilla: la conflictividad y la presión democrática en la calle estaba dirigida por Comisiones Obreras. Manuel Fraga Iribarne y Rodolfo Martín Villa pretendían lograr una transición que dejara fuera al PCE y a CCOO. Si alguno no comprende aun los “tic” de ultraderecha actuales del PP, no tiene más que ver el papel que jugaron sus prohombres en aquel momento. Los que vivimos aquello no tenemos ninguna duda.

La operación dictada desde la socialdemocracia alemana y examinada de cerca por los EEUU, (“guardianes del mundo occidental”, ayer como hoy) coincidían en el objetivo de disponer de un periodo sin libertades plenas. Los EEUU por el temor a una salida republicana a la izquierda (los viejos ecos de la Segunda República) y la socialdemocracia, dada su ausencia en la lucha antifranquista, temía que los españoles optaran mayoritariamente por el PCE en unas elecciones democráticas. Su sindicato hermano, la UGT, necesitaba tiempo para reactivarse ya que no supo actuar bajo condiciones de clandestinidad.
Con Manuel Fraga y Martín Villa coincidían en que era necesario un periodo que equilibrara las fuerzas. Por esa razón se dio ese año de sufrimiento y muerte hasta la legalización del PCE en 9 de abril del 1977 y la legalización de CCOO el 27 de abril de 1977, que luego extendieron más allá de las primeras elecciones. Según Martin Villa “El Ministerio de la Gobernación tenía que dedicarse, especialmente, a cuestiones como el cambio político que suponía la Transición iniciada por el Gobierno presidido por Adolfo Suárez en 1976, los importantes problemas de orden público, la lucha contraterrorista y la articulación del Estado Autonómico.” (Prologo en EL AUXILIO SOCIAL (1936-1940) LA ETAPA FUNDACIONAL. Y LOS PRIMEROS AÑOS. Tesis doctoral de MONICA ORDUÑA PRADAMONICA ORDUÑA PRADA). Para él y la policía, el desorden eran las movilizaciones obreras protagonizadas por CCOO y por el PCE aun ilegales y la “articulación” era acordar la capacidad de gobierno de la derecha nacionalista en el País Vasco, es decir contar con PNV (Xavier Arzayus) y Convergencia Democrática de Cataluña (Jordi Pujol), algo que siempre fue imposible para la derecha franquista como ahora tambien al PP y a VOX.

Manuel Fraga nunca se ocultó. En una entrevista publicada por el diario Informaciones, el 4 de mayo del 76 respondía a las movilizaciones de CCOO en aquel 1 de mayo, mientras mantenía preso a Marcelino Camacho. “Pero hemos hecho conocer sin ambigüedad nuestra posición: después de la ley sobre las libertades habrá tres grupos de individuos que no serán tolerados. En primer lugar los movimientos que preconizan la violencia como medio de acción (por ejemplo, el grupo vasco de la ETA que yo combato con cierto éxito): seguirán prohibidos evidentemente. Lo mismo aquellos que fundan su programa sobre el separatismo (distintos de la autonomía regional). Y lo mismo también todo Partido Comunista porque es de esencia totalitaria.”
Cayó el gobierno Arias y Fraga pero con Adolfo Suarez y Martin Villa, la manifestación del 1 de mayo de 1977 siguió siendo ilegal y la persecución se mantuvo en los años de sangre. Por encima de la legalización, para la derecha franquista era necesario que los votantes que un día acudieran a las urnas sintieran “miedo a la izquierda comunista” para evitar que la capacidad de movilización de CCOO se transformara en una mayoría parlamentaria del PCE. Así en pocas líneas se describe las bases en las que se estableció la falsa transición modélica que nos dejó tantos poderes franquistas sin tocar. La correlación de fuerzas definió de facto los límites de las conquistas democráticas. Hoy comprobamos como la derecha socialdemócrata encabezada por Felipe González se mantiene más cerca del PP que del PSOE.
Aquellas detenciones de los más díscolos y peligrosos de Coordinación Democrática y la permanencia en prisión de Marcelino Camacho (CCOO), Álvarez Dorronsoro (MC), Nazario Aguilar (PT) y García Trevijano (independiente y luego fundador del Movimiento de Ciudadanos hacia la República Constitucional), no fueron más que la advertencia de lo que se avecinaba. Ellos fueron los que Fraga seleccionó para encarcelar y dejo en libertad al resto de aquella reunión de Coordinación Democratica. Fue la demostración de hasta donde Manuel Fraga y el gobierno Arias quería que llegase la legalización de partidos y sindicatos. También Adolfo Suarez, presidente en junio de 1976 mantuvo la ilegalidad durante un año más. Para algunos el acuerdo tácito era dar tiempo para controlar el “desorden”, es decir, apagar las movilizaciones obreras dirigidas por CCOO.

Muchas voces en los medios anunciaron lo peligroso de esa posición de Fraga Iribarne, Martin Villa y el gobierno Arias. Pero relevador fue la que el 2 de abril “Luis Apostua” publicó en el diario “YA”: El régimen debía optar entre reformas o democracia plena. La alta movilización del 1 de Mayo de 1976, protagonizada por CCOO, fue el dato clave de que la “reforma de Arias y compañía” no tenía ninguna posibilidad.
En junio 1976 cayó el Gobierno Arias y llegó Adolfo Suarez que ascendió de Secretario General del Movimiento (Falangistas) a Presidente del Gobierno. Y Martin Villa de ministro de Relaciones Sindicales pasó a Ministro de Gobernación, es decir, encargado de controlar los movimientos en la calle. Objetivo: reducir el auge del PCE y de CCOO, limitar las aspiraciones nacionalistas de derechas y permitir el ascenso de la izquierda más moderada.
No es tan complicado entender la transición. Pero esa politica costó muchas muertes: recordemos Vitoria (cinco muertos en el encierro de la Iglesia de San Francisco el 3 de marzo 1976), Basauri, Elda. Montejurra y otras que hay que apuntar a la responsabilidad política de Fraga Iribarne, Martin Villa y Adolfo Suarez. Todo se puede encontrar en la mochila histórica del PP.
De este modo el Gobierno Suarez abrió la puerta a la legalización de los partidos pero sembró de miedo a los futuros votantes españoles. Fueron unas votaciones “vigiladas” de cerca por los viejos franquistas, el ejército de Franco, los jueces de Franco, sus policías y su aparato administrativo, con la aprobación de los EEUU y la RFA. (Ver “La calle es mía” por Antonio Campos, Joseba Eceolaza y Bruno Estrada, en NuevaTribuna.es).
Aun así el movimiento obrero levantó la cabeza y el crecimiento de CCOO tras su legalización días antes del 1 de mayo de 1977 fue espectacular. Muchas de sus publicaciones se editaban por cientos de miles, en las rotativas madrileñas. Un ejemplo fue la Unidad Obrera de Madrid, en la que trabajé los primeros años de la legalización. Nunca olvidaremos aquel cartel de “Ya somos legales” y grabado está en la retina el día que los compañeros sacamos nuestras banderas en los locales madrileños de la calle Delicias donde aún estábamos en la clandestinidad.
Valga la historia viva para explicar el por qué hoy el fascismo renace, en realidad nunca fue ni juzgado ni derrotado, se ocultó bajo las faldas de Alianza Popular, primero, y continuaron bajo las del Partido Popular. Hoy disponen de su propio partido en VOX, desde ahí marcan el rumbo de la «derechita cobarde» española, dispuestos a combatir contra los derechos democráticos reflejados en la Constitución.
El grado de violencia de la ultraderecha crece cada día que se les tolera como sucedió en otros periodos de la historia. Así ocurrió en la Segunda República cuando aquellos falangistas recorrieron el país elaborando listas de demócratas para después asesinarlos, pueblo a pueblo, dejando sus cuerpos en las cunetas o en los campos donde aun hoy seguimos buscando.
¿Pero no os recuerdan esas listas a lo que hoy hacen? ¿No publican en redes los nombres y direcciones de demócratas conocidos para ponerles en las dianas de la violencia?
Más que nunca es necesario un 1º de Mayo en defensa de la democracia amenazada.
Por cierto, no estaría mal poder conocer las actas integras de los consejos de ministros presididos por Arias Navarro y Adolfo Suarez. También conocer los archivos del Ministerio del Interior de Fraga y Martin Villa y de la policía en su totalidad. Grande Marlaska podría destapar ese periodo. Así los españoles conoceríamos mejor el ADN del Partido Popular y de VOX.
Para conocer la esencia del PP, cabe recordar a Manuel Vazquez Montalvan, cuando el 14 diciembre de 1974 describe a Manuel Fraga. Revista Triunfo, «Entre el cambio y el remiendo». https://www.triunfodigital.com/mostradorn.php?anyo=XXIX&num=637&imagen=17&fecha=1974-12-14