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Mujeres y presos

En 1967, Marcelino Camacho fue encarcelado ya de forma definitiva y no salió hasta diciembre de 1975. Josefina Samper continuó con su trabajo de pantalonera, mantuvo la casa y los hijos, Yenia y Marcel, pudieron seguir sus estudios. No solo no abandonó su militancia, su lucha feminista y la del barrio, sino que además atendió las cárceles. Tuvo que defender la dignidad frente al franquismo, el oficial y el sociológico, ese que se expresa con el acoso, la ignorancia o el miedo. Además de un marido en la carcel, además de su lucha, la de sus hijos que tambien pasaron por las celdas de la policía franquista y las cárceles. Solo una gran conciencia comunista pudo mantener esa resistencia. La ayuda solidaria que dieron los compañeros de Perkins, donde trabajó Marcelino, fue toda ella para los presos.

Las mujeres de presos políticos crearon un movimiento para pedir la libertad de sus maridos y, con ellos, pedir la libertad del pueblo español. El régimen tuvo muchas dificultades para reprimirlas pero aun así Josefina pasó en numerosas ocasiones por la Dirección General de Seguridad, en la Puerta del Sol (donde hoy reside la ultraderecha). Allí fue a veces detenida por su actividad, otras por las detenciones de su marido y por las de su hijo Marcel.

Las mujeres de presos realizaron encierros en iglesias pidiendo Libertad. No para ir de cañas como la utraderechista presidenta Ayuso, sino para que los españoles pudieran expresarse, reunirse y elegir democraticamente sus gobiernos, para que sus maridos pudieran salir libres.

De forma organizada contactaron con numerosas personalidades de la derecha monarquica y más liberal que progresivamente fueron alejandose del franquismo, tambien de otros sectores de la socialdemocracia, a los que pedían además ayuda económica para los presos. Este tipo de encuentros fueron también conformando nuevas relaciones que más tarde darían paso a convergencias políticas de los grupos antifranquistas.

Las mujeres de presos llevaban a los hijos pequeños el día de la Merced, 24 de septiembre, a las cárceles para que pasaran el día con sus padres. Josefina a la izquierda con una niña en brazos. En su fuerza otras mujeres encontraron el apoyo para enfrentarse a aquella situación.

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