
Al finaliar la Guerra Marcelino fue detenido en Madrid y acusado de pasarse a la zona republicana. Fe condenado y encarcelado. A los seis meses de salir de la carcel de Comendadoras, le llamaron a cumplir el servicio militar con el ejercito franquista. En sus memorias «Confieso que he luchado» relata aquellos dias.
Aquella comunicación me obligaba a presentarme en la Caja de Reclutas de Madrid de donde me remitieron a la de Soria. Pasé unos días en La Rasa con mis padres y el resto de la familia, y el día antes de salir para Soria fui a dormir a Burgo de Osma en casa de un familiar, Valentín Concejo, que vivía junto a la parada de la camioneta de viajeros. Ese fue mi último día en libertad en unos cuantos años. Me levanté muy temprano para poder coger aquella camioneta, y ese mismo día, en la Caja de Reclutas de Soria, me dijeron que quedaba allí arrestado a la espera de ser conducido a un campo de trabajo. Después de un par de días me llevaron, custodiado por un cabo y un soldado, en dirección a Reus, donde concentraban a los penados para destinarlos a los Batallones Disciplinarios de Penados. El único que tenía algo de dinero, que me había dado la familia al pasar por el pueblo, era yo, y naturalmente tuve que pagar la comida a los tres en Calatayud y en Zaragoza —estuvimos un día en cada lugar—. Fue un recorrido que describí minuciosamente en una carta que dirigí a mis primos y a mi familia desde Reus el 7 de febrero de 1942:
«Reus, 7 de febrero de 1942
Queridos primos y demás familia:
Después de dar una serie de vueltas y como os dirían de La Rasa he aterrizado en este pueblo y campo.
Acabo de recibir una carta de La Rasa en la que me dicen no les cuento nada del viaje y que soy muy lacónico escribiendo. Lo cierto es que son tan pocas las cosas agradables que por aquí se pueden contar… Estuvimos en Soria, Calatayud y Zaragoza y como nos «acompañó» bastante buena gente y a costa de mantenerlos durante el viaje, estuvimos casi un día en cada uno de estos dos últimos pueblos. Algo así como si fuera la luna de miel de nuestro viaje, hacia un lugar que nada tiene que envidiar a mi estancia de Madrid en el año 1940 (en la prisión de Comendadoras). Así que hasta que llegamos a esta, lo pasamos otros dos (los guardianes) y yo como tradicionalmente acostumbran los legendarios «quintos» que en este caso concreto eran tres veteranos cansados de la vida en «hoteles» (cárceles) y con el humor que en estos centros de «reposo» se acostumbra a tener.
Cuando fui a Zaragoza, busqué a Carlitos (mi primo que hacía la mili allí y era carnicero en Intendencia) y juntos estuvimos unas horas, quedándonos con ganas ambos de pasar la mili juntos, él porque le hiciera compañía y yo por eso también y porque como conozco eso del «vegetarianismo» (el hambre) me hubiera gustado cambiar de régimen y oler a carne por todos mis huesos.
En fin, que con este «romanticismo de cocido» veo que antes de terminar la carta entono un cántico a las grasas y vitaminas.
Decir a la familia del pueblo, que escribo bastante largo y sé aburrir a los que leen mi literatura barata para que no me digan cosas raras.
No os escribí antes porque esperaba que nos trasladaran a un batallón de trabajadores, pero en vista de que no llega nuestro nuevo destino y creyendo tardara aún ocho o diez días me decido a realizarlo.
Pensé antes de incorporarme el haberos visitado, pero con una carta y, como consecuencia de la misma, con una posible buena mili, y puse rumbo a Soria, pero con tan mala suerte que el barco naufragó en Reus (Tarragona) y me encuentro en la Primera Compañía de este campo de concentración, en iguales, mejor dicho, en peores condiciones que en Comendadoras, porque allí te veía la familia y llegaban los paquetes pero en esta ni una cosa ni otra.
Y vuelta a la comida…
La verdad es que no sé cómo deshacerme de esas ganas descomunales que se apoderaron de mí en Madrid y que ahora se ven corregidas y aumentadas ante un cazo de agua y calabaza. Aunque tengo una solución me parece que por ahora no la podré poner en práctica; que es la de pasarnos treinta días por el pueblo y por esas tierras de Burgos.
Según dicen por aquí varios amigos de Madrid, veteranos ya en esto del «pico y pala», cuando salgamos a los batallones, además de darnos el aire nos servirán algo más que agua y calabaza, así es que nuestro porvenir presenta alguna mejor perspectiva que el presente. ¡No todo van a ser negros nubarrones! Aunque sin olvidar que pasaremos por poco cerca de un año, hasta que veamos el horizonte sin nubes.
Y ahora os diré algo de nuestro paso por algunos puntos. Todo no va a ser malo… también hay amigos y amigas, que además de la familia intentan hacernos la vida agradable.
El caso de tres puntos por donde pasamos; en uno nos dan cena bastante buena, nos sacan un paquete para el viaje y esperan en la estación para despedirnos durante cuatro horas. Esto lo hacen cuatro formidables chicas. En otro sitio nos guardan las maletas y no nos cobran nada a pesar de ser una obligación el cobrar. Y en otro nos dan de comer, nos sacan algunas cosas, y al final del viaje en una taberna unos campesinos catalanes nos obsequian con almendras.
Esto unido a los muchos sacrificios que habéis realizado y realizáis nos hace pensar que por todos los sitios tenemos amigos y familia.
Y si no fuera porque en nosotros no cabe el desaliento, todas estas cosas serían suficientes para que, a pesar de tener que apretarse el cinto constantemente, estuviéramos más contentos que unas castañuelas.
En cuanto a nuestra vida en esta «santa casa» (campo de concentración de Reus), pocas cosas os puedo decir, figuraros lo que pasa donde estuve en el año 40 y aumentar, que de vez en cuando a alguno le da por repartir algo que no es precisamente comida, y tendréis completo el cuadro. (Lo que repartían eran palizas.)
Y esto es todo lo que pasa por esta, queridos primos; leer la carta a Vicenta para que le dé envidia y para aumentar el número de los que se dormirán al leerla.
Cuando contestéis hacerlo a vuelta de correo por si nos sacaran pronto.
Creo que hubiera sido igual el que me hubiera incorporado en Madrid porque aquí están concentrando a todos los reclutas penados y han traído a algunos de Madrid.
Besar a todos los innumerables parientes de pocos años y vosotros recibid el cariño de Marce.
P. D.: Decir en Osma que ayer les escribí y que lo volveré a hacer cuando pasen dos o tres días. Si cuando me trasladen no he recibido vuestra contestación os escribiré nuevamente «desde algún lugar», como dicen los Estados Mayores. Desde el sitio donde rompamos las piedras con las costillas. Señalar a Vicenta que cuando escriba a Madrid participe a mis montones de amigos y amigas que no escribo a nadie hasta que no termine de aterrizar.
¡Vaya un pelmazo que soy cuando me pongo a escribir! Abrazos a todos.
Después de escrita la he tenido en el bolsillo tres días porque decían salíamos de un momento a otro para Rentería a nueve kilómetros de San Sebastián pero como esto no llega hoy día 10 la mando.
No contestéis hasta que escriba a La Rasa desde donde nos lleven y entonces lo hacéis a la nueva dirección que a ellos les enviaré.
Decirles que estoy bien, con buen apetito, cama dura, los ladrillos, una manta y un cazo de agua con algo de calabaza y que no les escribiré hasta que no llegue a mi nuevo domicilio.
Abrazos a mis tíos. Marce.
En los campos de trabajo cumplian el servicio militar los soldados que habian sido declarados desafectos o condenados por su apoyo a la Republica. SE organizaban en batallones de soldados penados que se sometian al mismo regimen que otros condenados en campos de trabajo. Su punto de reunion era un cuartel del ejercito en Reus.
En este video se resume su paso por los Campos de Reus, Yaizkibel, Peñaranda de Bracamonte, Alcazar de Toledo, Tetuan y Cuesta Colorada en las estribaciones de la cordillera del Atlas marroquí, De este ulyimo se fugó. Fueron cuatro días de marcha hasta llegar al Marruecos francés y desde allí de nuevo preso hasta Oran en el castillo de Chateau Neuf del que con la ayuda de los comunistas españoles de nuevo se fugó para unirse a la emigracion republicana.
Si queréis más información podéis escribirnos a través de CONTACTA.