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EL FUTURO DESDE LA PRISIÓN

En Noviembre de 1975, las tensiones entre funcionarios de corte fascista aumentaba. Los presos políticos temían que pudieran darse agresiones. Hubo normas para no acudir en solitario a actividades antes habituales, otras la direccion simplemente las había suprimido. Los permisos antes concedidos ahora se negaban. Los presos políticos eran conscientes de la situación política. La asuncion de la presidencia interina por el principe hacía presagiar el fin físico del dictador, Francisco Franco. En esas circuntancias este escrito resume las propuestas hacia la democracia, que a través de este escrito clandestino, Marcelino Camacho pasó a la organizacion fuera de la cárcel de Carabanchel.

«PINCELADAS SOBRE EL FUTURO DESDE LA PRISIÓN

Antes de hablar sobre el próximo futuro es necesario decir algunas palabras sobre el pasado y tocar sobre la marcha el presente, bases de siempre para hacer juicios sobre el porvenir cosa arriesgada.

Está claro que en estos 36 años últimos no solo hemos tenido un régimen fascista instalado después de 32 meses de guerra, encabezado por el general Franco que disponía de una autoridad prácticamente ilimitada sino que también ha existido un pueblo que resistió primero y, después encontró formas de lucha propia que a través de un largo proceso va desde la guerra civil pasando por la política de Reconciliación Nacional en 1956 ,hasta la Junta democrática de España en 1974 y culmina en nuestros días con los recientes análisis-acuerdos Junta Democrática-Plataforma.

La clase obrera en este largo calvario además de una represión -raramente igualada en la historia-, una explotación despiadada a través de la cual se ha hecho una acelerada acumulación capitalista que ha situado al Estado Español entre los países de capitalismo monopolista de estado con fuerte influencia del capital extranjero.

Se ha pasado de una economía con residuos feudales a una economía en la que el neocapitalismo es el sector dominante. Mientras este crecimiento a la prusiana se desarrollan, las instituciones políticas inmóviles, de carácter fascista, entraban cada día más en contradicción con su base económica actual, al mismo tiempo por primera vez en la historia del fascismo internacional un importante movimiento de masas en primer lugar obrero pero también estudiantil, campesino, profesional, cívico agravaba las contradicciones citadas y ponía en peligro al fascismo dominante, protesta a protesta, día a día, huelga huelga, cárcel,a cárcel. Las Comisiones Obreras, creación natural de los trabajadores, constituyen el alma de este resurgir de masas, de esta apuesta en pie del movimiento obrero sacando los trabajadores del reflejo de la derrota y llevándolo a este papel por protagonista, a la cabeza, y junto a estas fuerzas populares democráticas y nacionales.

Se acerca el día en que podamos hacer balance de los sacrificios consentidos por los trabajadores en estos 36 años de lucha difícil, arriesgada, por la libertad y el progreso social. Por eso entre, otras cosas, cualquier “cálculo u operación futuro” que no parta de esa realidad y trate de aislar o marginar a los trabajadores está condenada de antemano al fracaso. Con lo anterior como dato a computar, hoy nos vemos sumergidos en una crisis general de todo tipo, económica y política, social y religiosa, nacional e internacional, que exige medidas imposibles a tomar sin un consenso nacional obtenido de la única manera viable, en la libertad. Las instituciones actuales del país no pueden asegurarse ese apoyo, su carácter fascista lo impide.

Las graves enfermedades de 1974 y de ahora del general Franco hacen que vivamos “el más difícil todavía” al borde del abismo. El régimen en crisis ha colocado al país. al estado, en crisis. Los gobernantes se han instalado en la interinidad. La única política que practican, aparte de dar a luz decretos y medidas de excepción, es la de asistir a funerales, dar bandazos y registrar hechos consumados como en el Sahara-Marruecos y esperar… siempre esperar; ahora partes médicos, después milagros quizás. Así acaba la dictadura.

En estas circunstancias en el príncipe Juan Carlos -en las condiciones que todos sabemos- pasa a la Jefatura del estado interinamente (desde 30 de octubre). No cabe duda de que el posible futuro Rey está muy limitado por el origen de su acceso a la Jefatura del Estado y por la base que le sustenta, por ello su capacidad de cambio viene predeterminada por lo que quieran los cuadros del régimen actual. Consejo del Reino, etc etc, y esto se da cuando los pueblos del estado español necesitamos libertades nacionales democráticas -las sindical entre ellas- y vemos al alcance de la mano un nuevo periodo histórico de democracia, convivencia y progreso social.

La muerte política del dictador supone la desaparición de un tapón muy importante y con ello en cierta medida aparece un hecho político más alto que aumentará nuestra capacidad de movilización pero no despeja totalmente el horizonte aunque viéramos por fracasada la política del búnker-terrorismo que solo interesa a los ultras. Queda un inmenso aparato suyo que condenado resiste a someterse a las urnas. Por eso es necesario, más que nunca, la unidad de todas las fuerzas interesadas en la libertad; es necesario que la Junta Democrática y la plataforma extiendan su unidad de acción a otros sectores, Felisa etc, hasta llegar a esa Convergencia Nacional que presente una alternativa democrática y venza los últimos obstáculos a través de esa Acción Cívica Democrática Nacional como los 12 puntos de la Junta y los 4 de la Junta-plataforma. Ese futuro de la libertad es viable con una amnistía para presos exiliados políticos; la readmisión de despedidos y represaliados en las empresas de origen; el restablecimiento del derecho de asociación, reunión, manifestación, huelga, etcétera; con la creación de un gobierno ejecutivo provisional que consulte al país sobre sus instituciones y con elecciones constituyentes.

En resumen, ni búnker ni terrorismo reconciliación nacional libertad,urnas. Esto es lo que pensamos los militantes obreros que hemos pasado una gran parte de nuestra vida en las cárceles y los campos de concentración del régimen y no nos dejaremos arrastrar por resentimientos o rencores por “vendetas” o revanchismos más o menos comprensibles pero inhumanos, pensando en ese futuro ya próximo obraremos con alteza de miras, con sentido de responsabilidad nacional y no solo de clase, mejor dicho por tenerlo de ambas, en nuestra condición de trabajadores españoles optamos por la convivencia pacífica ,por los cambios, por la libertad, por el respeto a los derechos de cada individuo y de cada pueblo del estado español. Después a las urnas, respeto a la voluntad popular, todo ello sin renunciar en absoluto a terminar con la explotación del hombre por el hombre.

Marcelino Camacho

Madrid, Prisión de Carabanchel, 2 de noviembre de 1975«

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