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PRESOS POLÍTICOS EN LA PRISIÓN DE CARABANCHEL

SITUACIÓN EN NOVIEMBRE 1975 (Informe desde la cárcel, manuscrito de MC)

1.- Las condiciones internas en la prisión, como es sabido, se han deteriorado, aceleradamente desde el momento del nombramiento del director de Antonio Rodríguez Alonso. Este individuo procede del Puerto de Santa Maria (Cádiz) y era conocido por su especial animadversión hacia los presos políticos, fama que ganó merecidamente su paso por la prisión de Jaén, uno de los centros de cumplimiento de políticos.

2.- Nada más tomar posesión del cargo, ya determinó cual iba a ser su política. Empezó quitándonos el vino de las comidas -una pinta en cada una (un vaso)- pretendiendo que lo bebiéramos en la cola, de un solo trago y una hora antes del almuerzo o de la cena. Ante nuestra negativa, por razones de dignidad y salud, y a pesar de haberle propuesto diversas soluciones, no ha querido saber nada y en esa situación permanecemos.

3.- Al mismo tiempo empezó a aislar a amplios grupos de políticos en diversas galerías. Así actualmente están destinados en la 6ª galería del reformatorio un grupo de 70 en condiciones prácticamente de castigo, que se ha encargado de crear el tristemente celebre jefe de servicios, Mejuto (Joaquín Mejuto Sesto) , entusiasta colaborador del Director en estas tareas represivas. Se puede pedir informe detallado a los compañeros de la 6ª sobre su situación. Continuas vejaciones y castigos; régimen disciplinario estricto; liquidación de la comuna, llegando al punto a retener 11.000 pesetas que los compañeros tenían para las necesidades colectivas.

4.- Durante la ultima huelga de hambre en solidaridad con Garmendía y Otaegui y, contra la pena de muerte, a pesar de no ser por motivos internos a la prisión, la política de la dirección fue de rigor innecesario; prácticamente un tiempo nulo de recuperación, una vez finalizada la huelga, tras una constante negativa a trasladar los huelguistas a la enfermería en tanto no finalizaran aquella, contra el criterio, incluso, de los médicos; castigos suplementarios a varios compañeros por motivos fútiles. Aprovechando la situación dejó de respetar la celda de cada uno y comenzó a destinarlos donde le venía en gana. Al tiempo empezaron las requisas de garrotes y cacheos diarios en un principio con criterios vejatorios (intentos de desnudar para registrar, etc) y llevándose objetos absurdos que no tienen nada que ver con la seguridad y que durante años han estado autorizados (como dominós, etc).

5.- Pocas semanas después de la huelga intentó que todos los políticos formáramos en el patio de la 3ª con el fin de leernos una orden de dirección. Nos negamos rotundamente y al final nos fue comunicada en los comedores. Dicha orden establecía los mimos criterios para los políticos que para los comunes, que consistía en que a partir de ese momento todos los recuentos se tenían que pasar en la celda. Dado que dos de ellos coinciden con las horas de la comida y cena, les propusimos pasar tres en las celdas y dos en los comedores a la hora del recuento, aquellos que estuvieran comiendo. La dirección no aceptó, puso un candado en los comedores a la hora del recuento y 106 compañeros que no se encontraban en su celda a esa hora fueron conducidos a celdas de castigo con sanción grave de 20 días; Hasta el 14º día no se les comunicó la sanción, no se autorizaron libros hasta pasados muchos días, en ningún momento tabaco ni otros útiles; el petate era retirado durante el día y la comida era insufrible. A dos compañeros se les impuso nueva sanción de 20 días, al primero por encontrarsele en pijama en el primer recuento de la mañana -7,30- y al segundo porque un funcionario dio parte de que le había chillado, a los ocho días ha sido reintegrado a su galería sin más explicación. A los que se encontraban castigados (106) se les arrasó la celda (arrancando instalaciones eléctricas, posters, etc) llevándose todo lo que esta se encontraba -libros, maquinas de escribir, papeles, carpetas-, algunos de estos objetos no han sido aun devueltos.

6.- La ultima medida ha sido obligar a subir al patio de 9 a 1,30 y de 4 a 6,30 a pesar de la inclemencia del tiempo. Si alguien, con el fin de leer, o estudiar pretende permanecer en la celda tiene que quedar chapado, es decir, encerrado y no puede moverse de allí. Durante años ha podido estar en el patio paseando un rato haciendo gimnasia, jugando al frontón, etc. o en la celda a voluntad si que ello perturbara para nada el régimen de la prisión.

7.- Las comunicaciones con la familia se han restringido. Han sido anuladas las comunicaciones especiales por jueces que antes se concedían en idas señalados. Las comunicaciones con abogados se realizan en locutorios con plásticos de agujeros que sin duda están controlados por medio de micrófonos. Las comunicaciones intervenidas, negativa a dejar a ver presos se han generalizado.

Había que señalar, en lo referente a la estancia en celdas de castigo , que en algunos casos se dio el hecho de recibir represalias por hacer instancias, que muchos compañeros no pudieron salir en ningún momento al patio en el paseo reglamentario; que no se les permitió recibir muda, ni cualquier otra ropa o cosas de aseo (extremado es el caso de negarse a dejar pasar papel higiénico. No se puede hablar, ni cantar ni silbar. La celda tiene 1,70 por 2,20 metros de dimensión. Fueron retiradas las cartas a los abogados y no permitidos los telegramas ni al defensor ni a nadie.

Todas estas medidas no tienen más que una finalidad: hacer la vida mas dura y difícil a los presos políticos, dentro de una política represiva consciente por parte de la Dirección General de Prisiones a través de elementos reconocidamente fascistas como los mencionados Antonio Rodríguez Alonso, Mejuto, etc.

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