Con un indulto real algunos presos políticos salieron de la cárcel en diciembre del 75, pero otros muchos pasaron las navidades en las cárceles esperando la Amnistía que no llegó hasta la Ley 46/1977, de 15 de octubre, aprobada ya por el Parlamento.
Tras el Decreto Ley 10/1976, de 30 de julio, sobre Amnistía, el gobierno liberó a más de 300 presos como es el caso, en la cárcel de Carabanchel, de Santiago Alvarez (PCE), Simón Sánchez Montero (PCE) y José Unanue Ruíz, uno de los fundadores de Comisiones Obreras en Bilbao, que salieron el 4 de agosto de 1976. Dentro, en huelga de hambre, quedaron presos políticos que no les alcanzaba el decreto (ETA y FRAP). Otros muchos salieron a finales del 76. ¿Por qué tanta lentitud? Lo cierto es que el dictador había muerto pero la dictadura permanecía. Algo similar a lo que aquí se relata sucedió en muchas prisiones y penales.
El indulto real de 1975 no puso en libertad más que a algunos presos. Los que quedaron de todas las organizaciones sacaron clandestinamente este relato de las condiciones a las que les sometió el citado director de la prisión, en un momento en el que sabía ya que la dictadura tocaba a su fin. El director de la prisión de Carabanchel continuó persiguiendo a los presos políticos y tensionando toda la vida carcelaria incluidos los presos comunes. ¿Por qué? ¿Quién era ese personaje? Sin duda algo se puede intuir del relato que los presos políticos hicieron de aquel personaje.
El texto de aquel relato es el siguiente:
El día 24.12.75. a las 6 de la tarde, llamaron desde la casa del Director de la cárcel, Antonio Rodríguez Alonso, al médico-preso, Dr Antoneda, para atender al subdirector de la misma (anteriormente administrador) que había resultado herido en una pierna, cuando se encontraba junto con el Director jugando con una pistola, en estado de embriaguez.
Al médico, en lugar de sacarlo por la salida normal lo hicieron por las cocinas para que los funcionarios de guardia en los diferentes rastrillos (1) no se preguntaran por la salida anómala a esas horas fuera de la prisión, cosa totalmente anormal.
La versión que tratan de dar de lo sucedido es que cuando el medico se disponía a inyectar al subdirector, a este se le cayó la pistola al suelo disparándosele e hiriendolo en la pierna.
El Director, Antonio Rodríguez Alonso, según dicen los funcionarios, visita casi todas las noches la cárcel, después del toque de silencio en estado de embriaguez.
En las últimas semanas viene sucediéndose en las diferentes galerías de presos comunes agresiones entre los internos. El día 24 por la noche, en el mismo centro, un recluso homosexual fue apuñalado por otro. En la última semana en la 5ª galería y en la 7ª han vuelto a repetirse las agresiones.
El día de noche vieja se nos ha querido obligar a estar en la televisión o encerrados en nuestras celdas en lugar de permanecer juntos en los comedores, como ocurrió el día de nochebuena y ocurría otros en noche vieja.
Los métodos de Antonio Rodríguez Alonso y de su equipo de dirección pueden dar lugar a incidentes serios y graves en la cárcel.
En la actualidad han sido trasladados a la 4ª galería los presos políticos de la 3ª, dejándolos sin poderse llevar ni comida que pasa la familia y en unas condiciones infrahumanas, arguyen que están arreglando la galería. (Documento depositado en el Archivo Marcelino Camacho en Centro Documental de la Memoria Histórica – Salamanca)
Nota 1. Rastrillo en el argot carcelario son controles de acceso dentro de la propia prisión que separan unas galerias de otras, generalmente mediante puertas o rejas cerradas y vigiladas por funcionarios.