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El Proceso 1001

El proceso 1001/72 fue sin duda uno de los elementos mas destacados de la historia del movimiento obrero contemporáneo. La dictadura emprendió una nueva represión contra el más amplio movimiento social por la democracia y al tiempo supuso el prinicipio del fin del régimen de Franco. El juicio determinó la imposibilidad de un franquismo sin Franco.

La accion terrorista de ETA contra Carrero Blanco él mismo dia que se juzgaba a los 10 presos sindicalistas de Carabanchel permitió al regimen justificar su represión y atemorizó a amplios sectores democráticos. Las huelgas y manifestaciones preparadas por CCOO y el PCE tuvieron que replegarse. Sin embargo muchos sectores del franquismo pensaron ya en un futuro con cierta democracia sin Franco y sin el PCE ni CCOO. Ese impasse provocado por la acción de ETA, les permitió a muchos franquistas cambiar de ropaje.

El juicio 1001 es la expresión más clara de la lucha antifranquista. El resurgimiento del movimiento obrero en condiciones de dictadura fue posible gracias a Comisiones Obreras y al Partido Comunista de España. El juicio evidenció ante el mundo las condiciones de la dictadura de Franco, un régimen de carácter fascista tolerado por las democracias occidentales. La movilización internacional fue extraordinaria y al juicio acudieron delegaciones de muchos países.

En este corto veréis a Peter Seeger y a Arthur Miller pedir la libertad de los 10 de Carabanchel. Las peticiones fiscales que iban de los veinte a los seis años parecía que iban a reducirse según anunciaban algunos sectores del régimen, sin embargo el atentado de ETA contra Carrero Blanco cambió radicalmente la situación. En esta circunstancia, los sectores mas ultraderechistas del régimen impusieron un nuevo giro a la derecha y un incremento de la represión. Objetivamente el atentado marcó un avance de la represión, incluidos los fusilamientos y muertes en esos años finales de la dictadura. Las organizaciones democráticas sufrieron un duro golpe y los españoles se sumieron de nuevo en el miedo a la represión. De este modo Carrero murió en el atentado y Franco en su cama cediendo paso a Juan Carlos I, según eran sus planes de “franquismo sin Franco” que ya a partir de 1976, la movilización general de los trabajadores forzó la legalización del PCE y la libertad de los presos políticos y sindicales. Aquel 21 de diciembre del 73, los grupos de policías de la Brigada Político Social y los ultraderechistas, pistola en mano, iban desde el funeral de Carrero a las puertas del Tribunal, había solo unos escasos 500 metros. Allí amenazaban a Abogados y presos: “Camacho al paredón”, “Ruiz Jiménez al paredón”, aún resuenan en los oídos de los que esperábamos en aquella cola, en la escalinata de la entrada al Palacio de Justicia.

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