Texto escrito por Marcelino Camacho Abad dias despues del triunfo de Felipe González (PSOE) en las elecciones de 28 de octubre de 1982. El Gobierno socialista se constituyó el 3 diciembre de 1982. Unos días más tarde CCOO se reunió y aquí se expone su posición sobre el apoyo o crítica del futuro gobierno socialista. También hoy tiene interés aún en momentos distintos ante el gobierno progresista y el acoso del PP y la derecha antidemocratica. Fue publicado en el diario El País en 18 de novoiembre de 1982. Poco tiempo más tarde se publicó otro titulado «Aliados posibles y aliados necesarios», elementos que son esenciales para establecer la táctica social y política tambien los momentos actuales.

EL CAMBIO POSIBLE Y EL CAMBIO NECESARIO
Marcelino Camacho Abad
En un país que está haciendo una transición larga y difícil , con un complot permanente contra la libertad , siempre con un golpe de Estado fracasado y «otro anunciado» (como escribiera Cebrián) , con un paro que alcanza al 16 % de la población activa, con una casi bancarrota del sistema financiero como último y gravísimo elemento de la crisis económica, con un Partido gobernante que se desintegraba por momentos y un Gobierno que no gobernaba, votábamos el 28 de Octubre -plebiscitábamos mas bien DEMOCRACIA y CAMBIO .
Todos nos felicitábamos de este éxito de la convivencia pacífica y saludábamos al PSOE, en el que el pueblo había depositado la confianza para ser instrumento de ese cambio de progreso esperado y abordar los grandes problemas enunciados más arriba.
Nunca creímos que las cuestiones difíciles tengan soluciones fáciles. Por ello, ya en el primer Congreso de la C.S. de CC.OO. en Junio de 1978 -cuando aun no había más que 800. 000 parados-, partiendo de la » importancia humana, social y politica de una alternativa al paro», propusimos a todas las fuerzas de la sociedad un «Plan de solidaridad nacional contra el paro y por el pleno empleo» .
Sin faltar a la verdad, nadie puede acusar de preparar -por inducción- radicalismos futuros a los autores de esta estrategia. Bien entendido que CC.OO. es una organización sindical pluralista, unitaria, con corrientes organizadas estatutariamente, que elige sus direcciones por el sistema proporcional integral, independiente de Partidos, empresarios y Gobiernos, En su seno se expresan libremente, como es lógico, los matices de ideas, capas y estratos que forman nuestra clase en momentos de grandes mutaciones científico-técnicas, y de modificación de la estructura interna de la clase; pero que aplica y aplicará la política de solidaridad de clase y nacional, política de cambios, aprobada en sus Congresos .
Ser equilibrados en los juicios. La segunda gran esperanza que se abre no debe terminar como una segunda gran desilusión. No debemos subestimar la importancia de la nueva mayoría parlamentaria y del próximo Gobierno de izquierda moderada después de 40 años de dominio sin límites del franquismo y de la oligarquía.
Partiendo de que todo caso para dar contenido económico y social a una democracia política, pasa inexorablemente por conseguir la mayoría en Parlamento y Gobierno, debemos valorar altamente este primer paso , no olvidando que los problemas claves siguen pendientes .
Es cierto que lo esencial del Poder factico, del Poder real, sigue en las manos del aparato de Estado, de la gran Banca y de la Iglesia, y con estos sectores no hay alternancia. Hay que partir de que cualquier democratización que afecte a estos sectores, disminuyendo su poder, encontrará -como la historia nos demuestra- su oposición más enérgica. Por eso, no debemos tampoco sobreestimar el Poder político. Amplia mayoría parlamentaria y amplia rnayoria de los trabajadores, constituyen una condición imprescindible para que la democracia penetre en las fábricas y centros de trabajo. De todas formas, la gran patronal se resistirá a esta democratización.
Y precisamente para superar esa resistencia y dar contenido al cambio, es preciso que el nuevo Gobierno elabore un programa que podamos apoyar el 70 u 80 % de los españoles, y en primer lugar los trabajadores y sus sindicatos democráticos y de clase.
Si nos plegáramos ante las dificultades y la oposici6n de los poderes fácticos, tendríamos el “cambio posible«, insuficiente, y el nuevo desencanto. Si unimos a todos los partidarios del progreso en torno a un plan o programa de solidaridad nacional y de clase, tendremos el «cambio necesario» para consolidar la democracia, frente a golpistas y terroristas, y para dar una salida progresiva a la crisis. Despertaríamos el entusiasmo de nuestro pueblo, seriamos capaces de desplazar montañas, venceríamos la resistencia de los sectores oligárquicos.
La C. S. de CC.OO. no quiere ser Notario del fracaso de Ia gran esperanza de cambio que se abre después de 40 años. Sería una mezquindad nacional, indigna de CC.OO., sería una mediocridad política y económica, social y sindical, la de apostar por el desgaste. La altura de Ia Obra Histórica a emprender nos exige un apoyo sin reservas, aunque consideremos el Programa electoral del PSOE insuficiente para hacer frente a la crisis y el paro.
Es desde esta óptica que va a actuar CC.OO., como decidió el día 7 su Consejo Confederal. Los trabajadores votamos y votaremos a la izquierda, a esa izquierda que engloba junto a los asalariados, a parte de la pequeña y mediana burguesía; por eso los sindicatos debemos DEFENDER SIEMPRE LOS INTERESES DE LOS TRABAJADORES, INCLUSO CUANDO ESA IZQUIERDA ESTA EN EL GOBIERNO. NI FUSION NI CONFUSION; APOYO DE CADA PASO HACIA ADELANTE, DESDE LA INDEPENDENCIA SINDICAL.
No pondremos «batons sotis les roues», palos debajo de las ruedas; tiraremos son todos del carro hacia adelante; empujaremos, y como es lógico haremos también una crítica constructiva, cuando estimemos que algo no va o que se aprovecha el poder político para practicar un clientelismo sindical o para reducir la participación de los trabajadores y sus Comités oe Empresa, en un país donde no hay muchas migajas que repartir , sino sacrificios que pedir.
En la reunión que tuvimos con el PSOE hace unas semanas, quedamos en continuarla más adelante; CC.OO. está dispuesta ya a verse inmediatamente con el nuevo Gobierno que se cree; igualmente con UGT y con los sectores económicos. No queremos DAR FE de un SEGUNDO DESENCANTO; deseamos ser partícipes en esfuerzos y resultados, del éxito de todos; pero eso no depende solo de nosotros.
La consolidación y desarrollo de la democracia; la negociación colectiva, el plan de solidaridad de clase y nacional, los cambios necesarios para salir de la crisis y el paro, exigen actuar con rapidez y altura de miras. CC.OO. actuará con sentido de clase y de responsabilidad nacional. No fallará, como no falló en las horas difíciles de la dictadura.
Madrid, 14 de Noviembre de 1982
Marcelino Camacho Abad