Alfredo Marques era el dueño del coche negro. Se detuvo al llegar a Bayubas de Abajo, porque no quería señalarse ante aquel alcalde que no parecía muy claro en sus ideas. Cogió el tabaco y se lió un cigarrillo, sacó un poco la mecha a su yesquero que prendió al primer golpe. Relucía en la noche al encender el cigarro…