Para “NUESTRA BANDERA” Nº 117 Marzo-Abril 1983
Marcelino Camacho escribió este artículo para Nuestra Bandera, órgano del Partido Comunista de España. Más allá de describir el periodo de los acuerdos sindicales con el Gobierno de Felipe González, algunos firmado en solitario por UGT, en él describe la táctica del movimiento obrero para luchar desde lo más concreto sumando aliados con el objetivo de llegar a una democracia avanzada.

M. Camacho debate con Santiago Carrillo en el escaño.
España vive una crisis política, económica y social. Simultáneamente está inmersa en una revolución científico-técnica, que produce profundas y rápidas mutaciones, incluso en la estructura interna de nuestra clase.
Crisis global y rápidas mutaciones, son dos de los rasgos esenciales que caracterizan el momento. Los últimos elementos de esta crisis global, son la casi bancarrota del sistema financiero mundial y su desarrollo con rasgos peculiares en nuestro País.
Analizar la situación de RUMASA antes, durante y después de su expropiación, exige ver el hecho particular de RUMASA en sí, pero al mismo tiempo sería incompleto si no se viera en ese contexto financiero.
Sería gravísimo no ver que aunque RUMASA sea algo especial, antes hubo una casi quiebra del primer Banco industrial de España, el Urquijo, al que precedió en la crisis la Banca Catalana, y a los que se adelantaron Alumina-Alumnio, Explosivos Río Tinto y otros, siderurgia incluida.
EXISTE UNA SITUACION DE EMERGENCIA. Estamos en presencia de una nueva fase, de agudización de la crisis general, que esta vez afecta gravemente al corazón del sistema financiero. En su fase anterior quebraron decenas de miles de pequeñas y medianas empresas; ahora, además, EMPIEZA A ALCANZAR A LOS GRANDES HOLDING Y BANCOS, PEOR ESTRUCTURADOS. Ese es el fondo del problema, cuya solución exige un nuevo orden económico, el control del sistema financiero, y de entrada, ya, para que no se hundan sectores enteros de la economía, la intervención del Estado, pues, ni el Fondo de Garantía de Depósitos, ni los grandes Bancos, disponen de los medios suficientes para la operación salvamento.
La situación nos demuestra que nadie tiene los recursos suficientes para salvar la siderurgia, la construcción naval, RUMASA, Explosivos Río Tinto, el Textil, el campo, la industria o las finanzas.
Ningún Gobierno, por muchos diputados que le apoyen, ningún Partido o Sindicato, ningún sector político, social o económico, puede aisladamente acometer una obra de tal magnitud.
Es por ello que la política de solidaridad nacional, la utilización de los recursos del Estado y del sector público como fuerza motriz y de transformación hacia una gemocracia avanzada, de mayor contenido social y económico, pasan a ser una necesidad de clase y una necesidad nacional inseparables, ambas, en las condiciones históricas concretas de nuestro País.
QUE EL CAMBIO SEA HOY, AQUÍ Y AHORA, UNA NECESIDAD DE CLASE Y NACIONAL, NO QUIERE DECIR OUE TENGA LA VIA LIBRE.
Aunque partamos de que todo paso para dar contenido social y económico, e ir a una democracia avanzada, exige tener una mayoría parlamentaria y un Gobierno partidario de esta política progresiva, no debemos olvidar que éste puede tener vacilaciones, no pocas contradicciones, y sobre todo enemigos.
Por otra parte, la izquierda es un movimiento -en nuestro País, ahora, inorgánico-, del que formamos parte los asalariados y sectores de la pequeña, mediana e incluso algún grupo más alto de la burguesía liberal, y no podemos olvidar las diferencias sociológicas naturales.
Pero la resistencia al cambio vendrá del hecho de que lo esencial del Poder real, sigue en las manos del aparato del Estado, de la gran Banca y de la Iglesia, que con estos sectores no hay alternancia y, que cualquier avance progresivo, encuentra en ellos la resistencia más enérgica, por chocar con sus injustos privilegios.
Por eso, amplia mayoría parlamentaria y amplia mayoría de los trabajadores es imprescindible, para vencer las resistencias de los sectores reaccionarios, para hacer posible el cambio necesario.
¿COMO OPERAR PARA QUE LAS AMPLIAS MASAS DE ASALARIADOS COMPRENDAN LA NECESIDAD DE ESTOS CAMBIOS, SE MOVILICEN y LUCHEN PARA HACERLOS VISIBLES?
Aunque a veces haya que ir a ellas, se trata sobre todo de formar parte de ellas, de estar dentro, de vivir sus problemas y necesidades concretas; de luchar por resolverlos.
Naturalmente hay que partir de lo concreto, para situarlo en la perspectiva general de la clase, sólo así conseguiremos los sindicatos llevar adelante toda la clase, hasta una democracia avanzada.
Los Partidos, el Partido, puede y debe partir de la perspectiva general incluso para llegar a lo concreto.
Cuando señalamos que CC.OO. es una organización sindical de carácter socio-político y no político-social, queremos decir que a partir de lo socio-económico, de lo sectorial esencialmente, el sindicato se proyecta en lo político.
A diferencia de los partidos de clase que parten de lo político, de lo global, como elementos predominantes de su acción; incluso cuando operan sobre lo económico-social, se trata de una actividad político-social.
LO CONCRETO HOY EN LO SINDICAL, se sitúa en la lucha por mantener en los convenios la capacidad adquisitiva de los salarios, en la revalorización de las pensiones y por el pleno empleo y mient.ras, la plena protección a los parados, además de los derechos sindicales.
Podría parecer economicista no presentar también abiertamente la lucha contra la OTAN, contra el bipartidismo u otras reivindicaciones más politizadas. Y ni que decir tiene que los comunistas como tales debemos dar una explicación global, política. Pero sería incorrecto no ver que cuando bajo el dominio de los nuevos feudos de las finanzas y de las multinacionales, el sistema es incapaz de asegurar el empleo o la protección a los parados; cuando es incapaz de mantener los niveles de vida alcanzados, la lucha por asegurar estas conquistas ofrece cuantitativamente la posibilidad de movilizar a la gran mayoría de los trabajadores y cualitativamente la posibilidad de convencer sobre la base de su propia experiencia de que es necesario una democracia avanzada, con mayor contenido social y económico. Esta lucha, llevada hasta el fin, conduce en las condiciones concretas actuales, a negar la dominación de la Oligarquía y a las grandes transformaciones de clase y democráticas, hacia el socialismo en libertad. Cualquier acción social o reivindicativa, cuando se generaliza adquiere un carácter político indiscutible.
LOS C0NVENIOS COLECTIVOS; EL Al (Acuerdo Interconfederal) no es el AMI (Acuerdo Marco Interconfederal) , ni el ANE (Acuerdo Nacional de Empleo), es otra cosa, en otro contexto, económico y político. No se debe minusvalorar porque no hubo negociación a tres bandas.
Los convenios colectivos aún en el cuadro del Al, constituyen la primera distribución de la Renta Nacional que se reparte entre salarios y beneficios, determinan los ingresos de los asalariados que tienen empleo; ni más ni menos que eso. La segunda distribución de la Renta Nacional se hace al deducir los impuestos de salarios y beneficios, y una tercera distribución, indirecta, se efectúa cuando el alza de precios, la inflación, se utiliza como sistema de acumulación necesaria para cubrir déficits presupuestarios o inversiones públicas.
Aunque lo esencial de las movilizaciones de los trabajadores se haga en torno a los convenios, menospreciarlo tildándolo de economicista o reformista no nos hace avanzar un paso en la lucha porque se movilicen los trabajadores en torno a la segunda y tercera distribución, además de ser una verdad a medias, es decir, mala. No se debe confiar todo a la pequeña mejora negociada y conquistada, cierto, ni tampoco renunciar a ella con el pretexto de que se crea un riesgo de integración de clase. Este último peligro sólo existe si dejarnos a la clase sin perspectiva y sin orientación política. Si nos alejamos de los trabajadores por incapacidad de comprender sus reivindicaciones más modestas, si no somos capaces de conectar con las pequeñas y grandes reivindicaciones que mueven a los trabajadores en cada momento, renunciamos de hecho a las grandes acciones transformadoras de la sociedad. Cuando desde cualquier ángulo se extrema la presión y se ideologiza o politiza exageradamente la acción, se produce una abstención o una ruptura con importantes sectores de trabajadores.
Yo recordaría aquí lo que llamamos en el Partido “golpe de timón”, después del AMI.
Habrá veces que será necesario ir solos a la lucha, tirar de las masas, pero deberán ser las menos, y cuando hayamos hecho antes lo posible por ir con todos, no lo hayamos conseguido y los trabajadores comprendan que no había otra salida.
Se deja de ser vanguardia cuando no se tiene retaguardia, no se va delante cuando se va solo. Se lleva la dirección cuando juntos y a la cabeza, -ni detrás ni muy delante-, avanzamos a partir de lo concreto, de lo que sienten los trabajadores, y con todos avanzamos en la perspectiva de la clase.
LOS ALIADOS NECESARIOS. Es preciso llamar la atención sobre el tema de las alianzas y de que éstas sólo son posibles si los sindicatos y los partidos somos capaces de matizar, de ser flexibles, de comprender al posible aliado. Si somos estrechos y sectarios, si somos daltonianos y no vemos más que un solo color, no hay alianzas viables.
Nuestro objetivo en la actual situación político-social, con la correlación de fuerzas del momento, además de intentar mejorarla a nuestro favor, a favor de los trabajadores de bata blanca y de mono azul, nuestro objetivo, repito, es hacer posible el cambio necesario. Sólo si logramos reunir una amplia mayoría política y social, lograremos vencer la resistencia de lo esencial de los poderes de hecho; también superar las vacilaciones del Gobierno del PSOE.
No debemos olvidar que la izquierda moderada que detenta el Gobierno hoy en nuestro país es, como toda izquierda, una fuerza interclasista.
Parte de ella nos consideramos los asalariados, pero también lo son sectores importantes de la pequeña y mediana burguesía y algún grupo incluso de la alta. Desde nuestra autonomía, sin sectarismos, estamos más interesados que nadie en que triunfe el cambio; no queremos ser notarios de la derrota; no queremos dar fe de la segunda gran desilusión nacional.
DEBEMOS HACER TODO LO POSIBLE PARA QUE EL GOBIERNO NO SE DERECHICE Y LA UGT NO SE GUBERNAMIENTALICE. Nos preocupa que se haya entregado a los hombres clave del Círculo de Empresarios la dirección del INI, de CAMPSA y otros sectores vitales de las empresas nacionalizadas; nos preocupa que se hable de devolver a la gran Banca, al sector privado, los mejores bancos y empresas en crisis de RUMASA y otros, después de saneados por todos los españoles.
Nos preocupa el grado de gubernamentalización, de fusión y confusión de la UGT con el Gobierno. Nos preocupa que cuando la Federación de Banca y otras organizaciones de la Central hermana se sitúan en posiciones críticas hacia esa posible derechización, se les responda con una mayor dependencia del grupo parlamentario del PSOE y del Gobierno, corno indica «El País» del 27.2.83 cuando escribe:
«En el caso actual, el aparato del poder uniría una CUARTA rueda coordinada con las otras tres: el aparato sindical». «Son las relaciones con UGT lo que más parece preocupar en la actualidad tanto al Gobierno corno al propio PSOE. Un buen ejemplo de las razones para esta preocupación serían las palabras pronunciadas el viernes por el secretario de la Federación de Banca de UGT, Justo Fernández, quien considera una injusticia que volviesen al sector privado los Bancos de RUMASA expropiados, y señalaba que el «compañero Felipe» debía pensar muy bien las promesas que hacía».
Nos preocupa, por lo que supone como pérdida de independencia, que se haya creado una «Comisión de enlace y coordinación entre PSOE y UGT» para «…evitar discrepancias serias entre las políticas Oficial y Sindical”.
Evitar estos peligros supone tener capacidad de apoyar lo positivo y criticar lo negativo; supone movilizar a los trabajadores, hacer la unidad, con UGT, por abajo y por arriba, si es posible.
Para concluir diremos que, formar parte de los movimientos sociales, estar y ser, más que ir -aunque esto último pueda a veces ser también necesario-, debe ser nuestra preocupación.
Partir de lo concreto, para situarlo en la perspectiva de clase, sin tirones bruscos, es lo que nos permitir ir delante, a su cabeza, con todos.
Matizar, ser flexibles, sin olvidar nuestros fines, es vital para conseguir aliados, y medios imprescindibles para el cambio, para la transformación de la sociedad, a través de esa política de solidaridad de clase y nacional, contra el paro y la crisis, por una democracia avanzada.
Hacer posible el cambio necesario, debe ser nuestro objetivo.
Madrid, 7 de Marzo de 1.983 Marcelino Camacho