Por la vivienda, todos a una. ¿Lo entenderá toda la izquierda?
Eran las 20:30 y aún salían de la Puerta del Sol. El delegado del Gobierno decía que eran 25.000. Pero no sabe contar o al PSOE no le gusta esta presión de la calle.
Los grandes movimientos generan unidad entre los ciudadanos; los partidos dividen a los ciudadanos. Algo tan evidente parece que a los partidos de izquierda les cuesta mucho comprender.
La unidad de los trabajadores, principal colectivo en la lucha de masas, es el motor más destacado para los cambios que la sociedad necesita. Del mismo modo, la unidad de los movimientos ciudadanos necesita organizaciones que, sin despreciar las ideologías, sin embargo, se construyan sobre base unitaria de intereses concretos.
Con el 15 M, la necesidad de muchos ideólogos de partidos de dirigir esos movimientos les llevó a dividirse, trasladando sus propias luchas internas ligadas más a su ideología que a la lucha concreta y diaria. Caso claro fue Podemos, una oportunidad perdida de la que todos somos responsables.
No fueron los únicos. Izquierda Unida y el P.C.E., con sus propias contradicciones, llegaron tarde a comprender y respetar a los movimientos de masas. No era nuevo el problema.
Pero hay que recordar que cuando Marcelino Camacho defendía la independencia de CCOO en el PCE, tuvo una enorme incomprensión. Cuando las diferencias en el Congreso de los Diputados se volvieron insostenibles, dejó el Parlamento y pasó a ser un pepito grillo para sectores que después le echaron de la presidencia de CC.OO. Tengo en la cabeza los nombres que aún viven, que quiero y respeto mucho, de los que un día incluso en prisión proponían la expulsión del PCE de Marcelino Camacho por su lucha, incluso de los presos políticos en prisión en los años de la dictadura de la derecha española. Nadie me desmentirá. No hay que olvidar que quien trajo de la dictadura a España no fue el comunismo, sino la derecha.
Es necesario que se elimine la vieja concepción, instalada en muchos partidos de la izquierda, de “controlar” y “dirigir” los movimientos de masas, que nacen espontáneamente y crecen organizándose por sí mismos. El leninismo y su concepción de los partidos, su centralismo democrático, solo se justificaba en condiciones de dictadura o de guerra (es difícil justificar centralizar en un solo mando único con democratizar que asume la diversidad).
Los partidos políticos no crean, como si dioses fueran, la práctica de la lucha social ni el avance de los derechos humanos. Solo desde las luchas en las condiciones nuevas de cada tiempo, nacen nuevas formas de lucha que permiten alcanzar mejoras concretas y reales para los ciudadanos. La historia lo enseña una y otra vez.
Y ahora, esa lucha de lo concreto por el derecho a la vivienda nos viene a decir lo mismo. Organizados en sindicatos de inquilinos, abren un camino de esperanza para que ese derecho sea una realidad intocable. En el futuro, otra humanidad nos mirará, y analizará este periodo como otro salto más hacia adelante para el socialismo avanzado, que dará siempre prioridad a lo público frente al interés de los monopolios y los fondos buitre.
Aquí en este punto se comprende por qué el capitalismo enseña su peor rostro de la mano del fascismo. El capitalismo necesita, para mantener su nivel de beneficios, que los derechos retrocedan: no más enseñanza pública, no más sanidad pública, no más vivienda pública. Por el contrario, la derecha lo entregará todo al sector privado monopolista para mantener su beneficio. La ultraderecha representa los intereses de la oligarquía capitalista que quiere controlar sin intermediarios todos los mercados. La derechita cobarde de antes ya no les sirve.
La izquierda, que es portadora de la memoria histórica de las luchas por un mundo mejor, no puede equivocar el camino. Debe apoyar decididamente estos movimientos; sus militancias de base ya lo hacen, como también sucedió en el 15 M. No se puede cometer el mismo error que entonces, que la falta de decisión les llevó a mirar con recelo lo nuevo que nacía..
Los sindicatos de inquilinos abren un nuevo camino de lucha por el derecho constitucional a la vivienda. En ese camino, todos a una como Fuenteovejuna. La unidad de la izquierda se hará desde abajo o no se hará.