Hoy que los emigrantes se sienten perseguidos recordamos que los españoles también migramos y que nos sentimos perseguidos.

Marcelino y Josefina por las calles de Oran (Argelia) en 1950.
Marcelino Camacho perseguido por el fascismo huyó de un campo de concentración franquista en la colonia española de Marruecos. Y tres días estuvo por las montañas del Atlas marroquí, alejado de las kabilas porque daban 500 pesetas como recompensa a los que le detuvieran y entregaran. El fascismo siempre actua igual.
Entonces consiguió refugio con los republicanos que vivían en Oran (Argelia) por eso naci allí. Muchos españoles nacimos del exilio y la emigración. Josefina Samper mi madre, nacida en Fondón (Almería) y emigrada a Oran, porque aquí en España se morían de hambre.
El hambre y la persecución política, y otras muchas persecuciones, son las mismas causas de siempre. Son todas esas las que llevan a arriesgar la vida a niños, a mujeres, a hombres… Marcelino y Josefina, entonces cruzaron el Estrecho hacia Africa, hoy otros vienen por las mismas causas a este lado. Cuando estás en Tarifa se toca con la mano las playas de Tanger. Ellos lo ven igual desde la otra orilla. Eso nunca cambiará.
¿Qué ha avanzado esta sociedad que nos han creado los políticos de derechas al servicio de los patronos? Ellos, todo lo tuvieron y si cruzaron fue en yate, para ponerse morenos, ese moreno tipo Julio Iglesias, o tipo Felipe González, seguro que este detalle ya lo habíais pillado, un moreno no de campesino o de la construcción… el moreno de corrupción es diferente, incluso huele diferente.
El fascismo renace y con su dialéctica insultante siempre ha deshumanizado, primero a los emigrantes y después a los comunistas, y después a los demócratas, y después a sus propias derechas… con el insulto indican que no somos seres humanos y después ya sólo queda acabar con ellos, ya que poco importa porque ya no somos seres humanos…
Ese “El que pueda hacer que haga”, para después concluir el “PA… LANTE…” puede acabar en tragedia y acabar con la reconciliación nacional. Mientras, en este debate sobre Ceuta, casi no se habla de los muertos, a la derecha solo le preocupa tener lejos a los miserables emigrantes que ensucian sus calles. Como siempre los pobres mejor a la puerta de la iglesia, pero en orden y por turnos, y aseados. Asi veremos un nuevo orden y nuevos turnos para las fronteras de los pobres.